Opinión

El sábado 30 de septiembre, el fin de semana antepasado, alrededor de las 10:00 de la mañana, el profesor José Villanueva Arce, director de la Unidad Académica Preparatoria No. 2, dependiente de la Universidad Autónoma de Guerrero, fue asesinado de un balazo en la frente, minutos después de que dos pistoleros habían tiroteado a dos carniceros del mercado de La Laja, en la ciudad y puerto de Acapulco, Guerrero.

El mes de octubre es emblemático en la historia mundial y también en la historia de México. Lo es porque en este mes –en distintas fechas y lugares– se dieron hechos que cambiaron la historia del mundo y también sacudieron la conciencia nacional. El 25 de octubre se cumplirán cien años de la revolución rusa, que terminó con el imperio de los zares y despertó las esperanzas de cambio de los pueblos del mundo, porque  millones de marginados de la tierra tuvieron la certeza –partir de ese momento– de que la posibilidad de tomar el cielo por asalto, era posible. La utopía libertaria, se pensó, era realizable. La revolución sería la gran partera de la historia.

En septiembre de 2013 se abatió sobre Acapulco un temporal extraordinario por su enorme caudal de agua, lo que terminó causando 111 muertes, 10 mil 497 viviendas inundadas, 540 escuelas dañadas y daños materiales por más de 22 mil millones de pesos.

El gobierno de Enrique Peña Nieto respondió a la contingencia con el despliegue de todas las capacidades de la administración pública federal, lo que en definitiva mitigó el desastre del que fueron víctimas los guerrerenses.

Comentaba con alguien el domingo 1 en la mañana que si algún grupo podía resquebrajar severamente la imagen del perredista Evodio Velázquez Aguirre, el presidente de Acapulco, sería la comunidad de cultureros y gente de los medios de comunicación interesada en el arte, la cultura y la creación o creatividad, ello, con relación al asunto del sí o del no, o de la posposición de la feria La Nao, la que tradicionalmente organiza el Ayuntamiento del puerto. No es echarse un trompo a la uña el enfrentarse con una comunidad tan aguerrida ni tan susceptible [...]