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MOVILIZACIÓN
ESCALONADA
DE PROTESTAS
#JUSTICIAPARAMIROSLAVA

 

 


 

 

En los cuatro años de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, el número de periodistas asesinados y desaparecidos que siguen sin respuesta, sumados a los ataques por día a los trabajadores de los medios –uno cada 22 horas–, describe en dígitos el clima de represión y violencia bajo el que ejercemos los periodistas, eso sin escudriñar las condiciones laborales que van de malas a deplorables.

Ciento tres periodistas asesinados en los recientes tres sexenios, tres nada más en marzo de 2017. Ningún indicio de los desaparecidos. ¿Hay necesidad de repetir la cifra o explicarla de otra manera para que en la sociedad se entienda la barbarie en la que México se encuentra?

No somos personajes de una clase especial, no exigimos un trato privilegiado, sólo las garantías constitucionales para poder seguir haciendo periodismo y ejercer la libertad de expresión, sin que nuestra integridad física, psicológica y emocional se vea abatida por la violencia revanchista, porque incomoda lo que narramos, porque al poder (fáctico y constitucional) no le conviene que se sepa la verdad.

La Secretaría de Gobernación podrá mantener el monstruo o elefante blanco llamado Mecanismo de Protección, pero quien nos debe cuentas claras y efectividad en su mandato, es principalmente la Fiscalía Especializada de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión de la PGR. En seis años hay un acumulado de 900 averiguaciones previas abiertas por delitos contra periodistas, sólo dos han culminado en condenas; el 99.5% de los casos no ha recibido justicia… eso que en este país se ha vuelto una metáfora de vacío.

Basta de disuadir a los compañeros que acuden al Ministerio Público a interponer una denuncia. Basta de perder expedientes. Basta de opacidad. Basta de criminalizarnos. Basta de evadir la facultad que tiene la FEADLE para atraer las investigaciones y explorar la línea de la labor periodística como motivo de un asesinato, desaparición y agresión. Basta de regatear medidas de protección. Basta de imponer medidas irracionales para una labor compleja como lo es reportear. Basta de mantener funcionarios de primer, segundo y tercer nivel responsables de procesar inadecuadamente la protección a quienes se acogen al Mecanismo como última opción. Basta de poner peros burocráticos cuando la reglamentación de la Ley de Protección ordena el principio pro persona, el de la protección más amplia y acorde a la realidad de cada persona en riesgo bajo los más estrictos estándares internacionales.

El asesinato de Miroslava Breach Valducea, es una puñalada estratégica por el ejemplar periodismo que ejercía, por su perfil, porque reporteaba violaciones a los derechos humanos, porque reveló alianzas maliciosas que engendran un sistema político corrompido por la delincuencia organizada, porque hacía eco de la voz de los no escuchados, porque siendo francos el chayo no era lo suyo. No hay unos crímenes contra periodistas que nos duelen más que otros, simplemente entendemos el mensaje: incomodar con lo que publicamos apegados a principios éticos, tiene consecuencias mortales.

No se salva Javier Corral, no se salva Miguel Ángel Osorio Chong, no se salva Enrique Peña Nieto ni los treinta y tantos funcionarios de la Subsecretaría de Derechos Humanos que cobran a cuenta del Mecanismo, o los tres ministerios públicos federales asignados a los casos de la FEADLE, mucho menos los diputados y senadores… ya no queremos iniciativas, queremos que inicien sanciones administrativas y penales contra quienes obstaculizan la debida protección y el acceso a la justicia.

Estaremos saliendo a las calles, no quitamos el dedo del renglón, pero ya no queremos salir a gritar el nombre de nadie más.

 

#JusticiaParaMiroslava

#NiUnPeriodistaMás

#NoSeMataLaVerdadMatandoPeriodistas

#AlMatarUnPeriodistaSeAcuchillaLaDemocracia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

C O M E N T A R I O S