Dirigentes perredistas. Encrucijada.
[Foto: Yener Santos]

PRD: al borde de la desaparición

Eduardo Yener Santos

«El PRD perdió la ruta de dignidad y de los principios éticos», reprocha el experredista Roque Nava Calvario, uno de los fundadores de este partido en el municipio de Chilapa.

Y agrega: «Ahora está lejos de defender a las clases pobres y campesinas. El PRD ahora defiende a las clases neoliberales y está sometido al PRI. Y como muestra ahí está la firma por el Pacto por México, en diciembre de 2012».

En efecto, a treinta años de su fundación, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Guerrero, dista mucho de ser la fuerza política que alentó la esperanza de diversos sectores sociales, en especial los más necesitados, y que estuvo a punto de ganarle en dos ocasiones la gubernatura al PRI, con candidato propio (Félix Salgado Macedonio), y lo derrotó en dos ocasiones con candidatos externos (Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre Rivero).

Fundado en la entidad por reconocidas figuras de la izquierda, como los universitarios Rosalío Wences Reza (tres veces rector de la UAGro), Efraín Bermúdez Rivera y Eloy Cisneros Guillén; los luchadores sociales Guillermo Sánchez Nava y Ranferi Hernández Acevedo (asesinado hace casi dos años), así como los exguerrilleros Octaviano Santiago Dionicio (ya fallecido) y Fernando Pineda Ochoa (también universitario), en la actualidad, el PRD se observa diezmado, sin presencia, sin figuras connotadas y apartado de los principios que le dieron origen, al grado de que contempla la posibilidad de aliarse con su enemigo histórico, el PRI, en las elecciones de 2021.

Por si fuera poco, a menos de dos años de este proceso electoral en el que estarán en juego la gubernatura, los ayuntamientos, el congreso local y las diputaciones federales, el partido del sol azteca parece no tener rumbo. Lo encabeza una dirigencia anodina y en cuestión de espacios políticos desde los cuales generar expectativas, solo gobierna en veintidós de los ochenta y un municipios, ocupa siete curules en el congreso local y cuenta con solo un diputado federal. En los últimos cinco años, cuatro de sus alcaldes han sido acusados de tener nexos con el narcotráfico.

La permanencia del PRD en la escena política se ve incierta. Su excandidata a la gubernatura en la elección de 2015, Beatriz Mojica Morga, manifestó la semana pasada su intención de renunciar a su militancia de treinta años, luego de que el exgobernador Ángel Aguirre propusiera que el PRD vaya en alianza con el PRI –su antiguo partido– en el proceso electoral de 2021.

De hecho, las renuncias al partido, empezaron hace tiempo. En diciembre de 2014, cuatro de sus exdirigentes renunciaron a ser militantes. Se trató de dirigentes históricos, exguerrilleros, sobrevivientes de la llamada Guerra Sucia y fundadores de la izquierda partidista en la entidad: Eloy Cisneros Guillén, Saúl López Sollano, Ranferi Hernández Acevedo y Mauro García Medina.

Sin hacerlo tan público, también dejaron el PRD, Roque Nava Calvario, quien era militante activo en Chilapa, al encabezar la Unión de Comuneros Náhuatl de Atzacoaloya y sus 15 anexos, así como Pablo Sandoval Cruz, quien prefirió sumarse al partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Aunado a lo anterior, el partido perdió dirigentes por homicidios o por enfermedad. Andrés Rosales Aguirre, dirigente en Tierra Caliente fue asesinado a balazos el 13 de enero del 2013; Armando Chavarría Barrera, asesinado el 20 agosto de 2009 afuera de su casa, cuando fungía como presidente del Congreso local.

Rocío Mesino Mesino, quien era dirigente del Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), fue asesinada el 19 de octubre de 2013; Arturo Hernández Cardona fue asesinado en junio de 2013, un crimen que se le atribuye al exalcalde perredista de Iguala José Luis Abarca. Ranferi Hernández fue asesinado junto a su esposa, su suegra y otro acompañante, la noche del 14 de octubre de 2017 sobre la carretera Chilapa-Ahuacuotzingo.

Entre los fallecidos por enfermedad está el primer alcalde comunista de Alcozauca y del país, Othón Salazar Ramírez, en diciembre de 2008; Cuauhtémoc Sandoval Ramírez, en febrero de 2012; Pedro Nava Rodríguez, en noviembre de 2015; Benigno Guzmán Martínez, en enero de 2016 y Bertoldo Martínez Cruz, quien falleció en mayo del 2016.

El PRD gobernó en dos ocasiones Guerrero. La primera con Zeferino Torreblanca Galindo, durante el periodo 2005-2011, gobierno en el cual, Torreblanca casi no incluyó a militantes o dirigentes del PRD. El segundo periodo fue la inconclusa administración del expriista Ángel Aguirre Rivero, del 1 de abril de 2011 al 26 de octubre de 2014, debido a que solicitó licencia por el caso Ayotzinapa. El resto del sexenio, lo cubrió Rogelio Ortega Martínez, de la izquierda universitaria, afín al PRD.

Tras esas dos administraciones, el sol azteca perdió la gubernatura en 2015 ante el PRI, que reconquistó el poder con Héctor Astudillo Flores, aprovechando el desprestigió que le acarreó al PRD el ataque de policías municipales de Iguala, contra normalistas de Ayotzinapa la noche del 14 de septiembre de 2014. En esa fecha, Iguala tenía como presidente municipal al perredista José Luis Abarca.

En las elecciones de 2015, el PRD no consiguió ninguna diputación federal de los nueve distritos que tiene Guerrero en el Congreso de la Unión. En el Congreso local, consiguió catorce espacios, cuatro de ellos con personas que ya habían sido diputados: Carlos Reyes Torres, diputado en la legislatura 58; Sebastián de la Rosa Peláez, quien estuvo en la legislatura 56; Raymundo García Gutiérrez y Silvia Romero Suarez, quien ya había sido diputada por el PRI.

En ese mismo año, pero en abril, fue capturado Feliciano Álvarez Mesino, quien fue sucesor del también perredista Santos Gonzaga Miranda en la presidencia de Cuetzala del Progreso, por presuntos delitos de delincuencia organizada.

Meses más tarde, el 4 de noviembre de 2014, el entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y su esposa María de los Ángeles Pineda, fueron detenidos tras la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre.

El 9 de febrero de 2016, quien era alcalde de Cocula, Erick Ramírez Crespo, también del PRD, fue aprehendido por segunda ocasión y se le dictó auto de formal prisión por presuntos vínculos con el grupo delictivo Guerreros Unidos.

En mayo, también de 2016, Santos Gonzaga Miranda, otro exalcalde perredista de Cuetzala del Progreso (2009-2012), fue detenido por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Previo al comienzo del proceso electoral de 2018, el entonces dirigente del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán, se pronunció en favor de que el sol azteca apoyará al ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Las propuesta de Cesáreo Guzmán no tuvo eco en las cúpulas nacionales. El PRD, se alió con el PAN y Movimiento Ciudadano, en la coalición Por México al Frente, alianza que en Guerrero llevó como candidata a la gubernatura a Beatriz Mojica Morga, que la semana pasada renunció a su militancia de muchos años.

También la semana pasada, Ángel Aguirre propuso una alianza entre el PRD y el PRI para enfrentar a Morena en las elecciones de 2021. La postura de Aguirre Rivero es que al PRD en muchas ocasiones, le falta una visión más profunda, en referencia a que deben mantener el poder con quien dé lugar la alianza y que «una coalición con el PRI, sería inédita».

Dirigentes perredistas rechazaron de inmediato la propuesta de Aguirre. El secretario general del PRD y el secretario de Organización, Marco Antonio Organiz Ramírez y Pánfilo Sánchez Almazán atajaron: «De ninguna manera el PRD debe hacer alianza con el PRI, porque ese partido representa la corrupción, el atraso, la paganización, la pobreza, las injusticias y la violencia que padece el pueblo de México».

En conferencia de prensa, ambos argumentaron que el PRD ha sufrido derrotas en los últimos procesos electorales, porque sus dirigentes nacionales han pactado alianzas con la derecha conservadora.

Otro factor que afecta al PRD tanto a escala nacional, como en Guerrero, es el tema de la extitular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles, experredista que colaboró en el gobierno del priista de Enrique Peña Nieto y ahora se le acusa de daños a la Hacienda pública.

Otro duro golpe al PRD es la renuncia de la excandidata a gobernadora de Guerrero en 2015, Beatriz Mojica Morga, quien se va del PRD después militar en este partido casi desde que se fundó el 5 de mayo de 1989.

Dirigencia de Morena. Irreformales.
[Foto: Yener Santos]

Morena, en la línea de la confrontación interna

Zacarías Cervantes

A menos de dos años de las elecciones del 2021, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Guerrero, sigue enfrascado en las luchas intestinas que comenzaron desde la llegada del ahora delegado único del gobierno federal en la entidad, Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros, como candidato a gobernador en 2015, en los albores de este instituto político.

A menos de dos años de lo que será su primera elección como primera fuerza electoral tanto nacional como estatal, Morena no cuenta con una dirigencia definida y los grupos que se mueven al interior parecen irreconciliables.

En la entidad, este instituto político se encuentra fragmentado en cuatro grupos que se pelean el control. Uno, dirigido por el delegado del gobierno federal y ex dirigente estatal, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros. Otro, lo encabeza el también ex dirigente estatal y enlace nacional del obradorismo en la entidad César Núñez Ramos. El tercer grupo, lo lidera el secretario general del Comité Estatal y exrector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Marcial Rodríguez Saldaña. Y el cuarto, lo encabeza el exrepresentante del partido ante los organismos electorales Sergio Montes Carrillo.

Este 3 de agosto, el Instituto Nacional Electoral (INE) desconoció el nombramiento de Nora Velázquez Martínez como delegada con funciones de presidenta de este instituto político en la entidad, aun cuando ésta ha asegurado que cuenta con el respaldo de la líder nacional, Yeidckol Polevnsky Gurwitz.

Antes, de acuerdo al oficio INE/DEPPP/DE/DPPF/2954/2019, con fecha 21 de mayo, dirigido al representante de Morena ante el INE, Carlos Suárez Garza, el organismo nacional le informó que tras una revisión y análisis de la documentación presentada, se determinó «improcedente la solicitud planteada, porque en la sesión urgente del Comité Nacional que se llevó a cabo el pasado 09 de marzo no se contó con el quórum requerido para validar la designación de Nora Velázquez como delegada con funciones de presidenta en Guerrero».

Tras la resolución, según el secretario general de Morena en la entidad, Marcial Rodríguez Saldaña, el organismo electoral le otorgó el reconocimiento para asumir temporalmente la suplencia de la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal de Morena; incluso, llamó a todos los militantes y simpatizantes a trabajar en unidad.

Sin embargo, el exrector de la UAG no cuenta con el reconocimiento ni con el respaldo de Pablo Amílcar Sandoval, quien apoyaba como delegada en funciones de presidenta a Nora Velázquez; tampoco tiene el apoyo del grupo de César Núñez ni del de Sergio Montes Carrillo.

Incluso, la propia Nora Velázquez impugnó ante la dirigencia nacional a Rodríguez Saldaña, pero el 4 de agosto la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena, determinó «infundada» la queja.

En su impugnación, Nora Velázquez acusó a Rodríguez Saldaña de presuntas «violaciones estatutarias»; asimismo, había alegado que éste la «obstruía». Argumentó que el 24 de mayo, al acudir a las oficinas de la dirigencia estatal en Chilpancingo, Saldaña se había negado a darle ejemplares del periódico de Morena para repartirlo entre la militancia.

Rodríguez Saldaña demostró que eso era mentira, pues ese día se encontraba en Buenos Aires, Argentina, donde, dijo, acudió a impartir una conferencia como especialista en derecho, maestro emérito y exrector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).

Entonces, la CNHJ exhortó a Nora Velázquez «a que se dirija con verdad, en apego a los principios del partido», y absolvió a Rodríguez Saldaña del expediente CNHJ-GRO-302/19.
«Continuaremos trabajando como Comité Ejecutivo estatal y con fundamento en el artículo 32 del estatuto de MORENA, seguiremos asumiendo la conducción del partido en el estado de Guerrero», retó Marcial a Nora y a su grupo político después de que el INE que desconoció a Nora como delegada con funciones de presidenta del Comité Estatal y luego de que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, determinó «infundadas» sus acusaciones en su contra.

Antes, en junio, la CNJH sancionó a Sergio Montes Carrillo, representante ante los organismos electorales y consejero en Guerrero, con la suspensión de sus derechos partidarios por seis meses y lo destituyó de cualquier cargo que tuviera al momento de la sanción.

El argumento de Morena es que Sergio Montes realizó de manera sistemática «denostaciones» contra el secretario general de ese partido en Guerrero, Marcial Rodríguez. «Estos dichos sobrepasan los límites de su libertad de expresión pues como ha sido criterio de la Suprema Corte de Justicia estos son respeto de los derechos de terceros», argumentó la instancia partidaria.

En este contexto, el partido que ganó la presidencia de la República y la mayoría de los diputados del Congreso local, avanza hacia una ruptura en vísperas de las elecciones del 2021, o cuando menos llegaría dividido.

El propio Sergio Montes previó, en una conferencia de prensa en mayo pasado, la ruptura de los grupos al interior de su partido. Explicó que una parte del grupo de Sandoval Ballesteros ya no compartía las mismas ideas que los mantuvieron unidos desde las elecciones de 2015.

«En ese diferente criterio sobre lo que nosotros estamos buscando, pues se dio el no entendimiento y decidimos trabajar en el partido cada quien para sus necesidades, en la práctica política, terminamos en buenos términos», señaló entonces.

Montes se deslindó así de los dos «equipos de trabajo» al interior de Morena, el de César Núñez Ramos y el de Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros. Al anunciar su salida del grupo político, indicó que esperaba que el la dirigencia nacional de Morena resolviera su situación al frente de la representación del partido ante el órgano electoral de Guerrero.

Sobre la respuesta del INE en contra de Nora Velázquez Martínez, Montes Carrillo lamentó la ilegalidad en que se está manejando Morena, porque «engañaron a la militancia de haber una designación cuando no fue así».

Por ello, advirtió que van a interponer una queja ante la CNHJ del partido contra varios diputados de Morena, entre ellos, su coordinador parlamentario, Antonio Helguera Jiménez, así como Luis Enrique Ríos Saucedo y Norma Otilia Hernández.

Dijo que no reconocen al comité «espurio» que encabeza Marcial Rodríguez, pues tampoco cuenta con la legalidad, ya que solo tiene cinco de seis secretarios que se requieren.

Advirtió que a partir de entonces sería vigilante de que los representantes populares o funcionarios del gobierno federal, no vinculen sus actividades de servidores públicos, con actividades del partido, y puedan incurrir en delitos con tintes proselitistas.

Su advertencia fue con evidente dedicatoria a Sandoval Ballesteros, quien busca figurar de nuevo como candidato a la gubernatura en el 2021. Otros que aspiran son los senadores Félix Salgado Macedonio y Nestora Salgado García, quienes, en apariencia, no riñen con ninguno de los grupos.

Los pleitos no terminan ahí. La semana pasada, la CHJ del comité nacional suspendió por seis meses de sus derechos partidarios a la secretaria de Mujeres del Comité Estatal, Araceli Gómez Ramírez, debido a que la diputada federal Araceli Ocampo Manzanares la acusó de violencia política.

Al respecto, Marcial Rodríguez Saldaña declaró que la sanción a su compañera dirigente no tiene sustento y sí fines políticos, por lo que advirtió: «La defenderemos en el Consejo Nacional».

Rodríguez Saldaña declaró que la promoción de la suspensión de Araceli Gómez tiene que ver con el caso de Nora Velázquez, quien también es cercana al equipo de Antonio Helguera Jiménez. Dijo que quienes promovieron la suspensión de Araceli Gómez «lo que pretenden es que el comité no funcione. «Ahora lo hicieron con ella (Araceli Gómez); conmigo lo han querido hacer, pero no han podido. Ése es el fondo político», insistió.

Las disputas por el control de la dirigencia estatal muestran la división interna en el Morena y lo encaminan hacia lo que vino a terminar con el PRD: la formación de tribus que luchan por intereses de grupos, familiares y personales. Su primera prueba serán las elecciones del 2021.

César Núñez, Pablo Sandoval y Marcial Rodríguez. Enfrentamiento.
[Fotos: Internet]

Morena: frente a su propia trampa

David Espino

Todos los caminos llevan a Casa Guerrero. Ése es el mantra del que se han apropiado no tanto los militantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), como las dirigencias que ya ven ganada la elección de 2021 a la gubernatura, y que lo único que queda por decantar es quién será el candidato, qué alianzas lo definirán, qué traiciones o dimisiones lo decidirán… cuáles lo frustrarán. Ese será un asunto que incluso puede hacer naufragar el barco que según ellos va rumbo a buen puerto.

No tan rápido. La tarea que les queda por delante a las cúpulas de Morena es un poco más que complicada. Se trata de un nudo gordiano que ellos mismos se encargaron de hacer de tal modo que se antoja imposible de deshacer. No es casual que los morenistas estén frente a su propia trampa. Tampoco es que lo hayan pensado mucho. Ha sido sobre todo su torpeza la que los puso donde están.

El tamaño del embrollo en el que está Morena es proporcional al tamaño de su novatez como cabeza del poder Legislativo en Guerrero. Eso ha comenzado por dividirlos, confrontarlos, minarlos. En el PRI, viejos lobos de mar, han aprovechado la ocasión para, por lo menos, esconderles la brújula y, cándidos, los diputados de Morena dan bandazos, desorientados, como un ciego buscando su bastón en medio de la oscuridad absoluta de su invidencia.

Ese extravío se refleja también en la delegación única del gobierno federal, cuyo labor del encargado, Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros, está desencantando aun a la gente que lo ha impulsado, defendido y que lo ha visto como el delfín por antonomasia del presidente Andrés Manuel López Obrador para que repita como candidato a la gubernatura. Aunque por ahora, Amilcar no tenga un tamaño mayor al de una sardina.

Falta mucho por definirse, dirán algunos dentro y fuera de Morena, y respirarán aliviados. Será él, dirán otros, dando por hecho que las alianzas le alcanzarán de aquí a poco más de un año que inicien las definiciones. Dando por hecho que los relinchos del caballo de hacienda en el que se cree va montado no terminarán por tumbarlo en el por tramos empedrado, por tramos fangoso, por tramos desértico, pero nunca allanado camino que lleva a Casa Guerrero.

 

***

La primera tarea que tienen en frente los de Morena es definir la dirigencia estatal. Hasta ahora, de acuerdo con el último Congreso Político Ordinario, efectuado en noviembre pasado, es un delegado político con funciones de presidente quien debiera presidirla. Debiera, sí, porque desde que esa resolución fue hecha pública se nombró apenas a Nora Vázquez y quien ha detentado la dirigencia estatal y no da espacio para la discusión es Marcial Rodríguez Saldaña. Marcial, exrector, secretario general del Comité Ejecutivo Estatal de Morena desde que Pablo Amilcar era el dirigente, entendió que era él y nadie más quien dirigiría a ese partido.

¿En qué momento Marcial se creyó esto? Desde que Pablo se hizo candidato a diputado y no pudo ocupar un cargo directivo, desde luego. Desde que advirtió la división estructural de los dos grupos dominantes de Morena en Guerrero (y que eso los debilita). Los dos grupos grandes, el de César Núñez Ramos y el Pablo Amilcar Saldoval Ballesteros, están confrontados a tal grado que nadie concita a nadie para poder disputarle la dirigencia. No al menos hasta el próximo Congreso planeado para noviembre que viene. ¿Y cuál es la razón de esta confrontación? Ambos se creen con la venia de Andrés Manuel. Y tienen razón. La confusión fue originada por el mismo presidente. Ambos se creen su mano derecha en Guerrero, e ignoran acaso a conveniencia, que tiene dos: la siniestra también le sirve.

Por un lado, Pablo se hace de la dirigencia en el Congreso Político de 2016, tras la derrota electoral de gobernador en 2015; y durante los preparativos de la campaña presidencial de 2018, AMLO hace delegado político nacional a César Núñez para que le coordine la campaña en Guerrero. Lo faculta en los hechos como jefe de Pablo y en los hechos relega a éste de las labores ejecutivas y del dinero, que pasa a manos de César, para ese entonces con instrucciones de elegir a nueve subdelegados, uno por cada distrito federal, para promover la campaña, garantizar los votos y sobre todo cuidarlos. Una estructura paralela al mismo Morena que Andrés Manuel ya había echado a andar en las elecciones de 2012 cuando compitió por el PRD, que si no resultó efectivo fue porque, según los morenistas, Jesús Ortega, coordinador general de campaña, lo escamoteó.

Por lo demás, ya se sabe, una elección desastrosa la de 2015 para Morena en Guerrero. Lo que pocos saben es que para muchos de dentro y de fuera –el diputado Ossiel Pacheco y nueve cofrades más de su grupo en el Congreso– fue un error hacer candidato a Pablo Amilcar. El candidato natural, incluso para el mismo AMLO era Lázaro Mazón Alonso, cercano al ahora presidente y todavía en ese entonces Secretario de Salud con Ángel Aguirre Rivero. Estamos hablando de antes de septiembre de 2014, claro.

Así que esta división en el morenismo de Guerrero propiciada por el mismo AMLO lo mantiene atomizado y sin visos de conciliación. Menos ahora, que al igual que en 2018, Andrés Manuel hizo por un lado delegado federal a Pablo Amilcar y por otro delegado de su gobierno para Acapulco a César Núñez. Ambos con su gente operando y, en medio, Marcial ha sido el principal beneficiado, palomeado por la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, para mantenerse al frente de ese partido hasta noviembre próximo o, al menos, eso es lo que él entendió cuando se le pregunta por qué se dice dirigente estatal.

Lo cierto es que en el V Consejo Nacional de febrero pasado, Polevnsky hizo una declaración en la que ella misma se favorecía. Todas las dirigencias anteriores a la elección presidencial se mantendrían hasta noviembre de 2019, incluyendo aquellas donde los presidentes se hubieran hecho funcionarios –caso Guerrero–, en cuyas circunstancias serían los secretarios generales quienes asumirían las dirigencias. Marcial así lo está haciendo a pesar de que los otros dos grupos no lo reconozcan.

Quedarse quietos fue estratégico. Morena y su gente sabía la revuelta que se avecinaba si se aventuraban a renovar las dirigencias en pleno despegue del gobierno federal, los actos del flamante presidente de México a la vista de todos. Temían que PRI, PRD y PAN lo aprovecharan para debilitar su figura. Que el PRD incluso se hiciera de algunos órganos de gobierno, como el Consejo Político y de ahí de puestos directivos.

Como quiera que sea, guste o no, Marcial es el dirigente de Morena de facto en Guerrero. O así debe de serlo al menos para un puñado de gente, su grupo, que tampoco son tantos. La verdad es que nadie que no sea de su núcleo lo toma en serio, ni tampoco le piden opinión para las decisiones importantes o lo hacen vacío en el Consejo Político Estatal cuando quieren. «Algo» debe tener para que no terminen de echarlo –por ganas no paran, ya lo impugnaron ante la Comisión de Garantías y lo suponen suspendido de sus derechos–. Ese «algo» es el acompañamiento de Adela Román Ocampo, alcaldesa de Acapulco, cuyo mantra bien pudiera ser «el enemigo de mi enemigo es mi amigo», en referencia a la enemistad que tiene Marcial con Pablo Amilcar y éste con ella.

Hay tres liderazgos más o menos claros dentro de Morena. Tres cabezas visibles en la cabellera de Medusa. La de Marcial, al que se adhiere Adela, y no más que un grupo de gente de Acapulco, entre ellos, Alberto López Rosas. La de César Núñez, al que se plegan al menos diez de los veinticuatro diputados de Morena –veintidós en términos reales, los otros dos, uno del PRD y otro del PT llegaron después– encabezados por Arturo Martínez Núñez, así como gente dentro del CEE; y la de Pablo Amilcar, al que se plegan catorce diputados incluyendo el coordinador de la bancada, Antonio Helguera Jiménez, presidente, a su vez, de la Junta de Coordinación Política, pero no quien encabeza al grupo de los catorce. Esto lo hace Luis Enrique Ríos Saucedo, suplente de Amilcar, y a quien señalan de manejar los hilos en la presidencia de la Jucopo.

Alimentados por una sola criatura, estos tres liderazgos medirán fuerzas y de ahí saldrá el candidato a gobernador… pero no sólo de la fuerza, también de su capacidad de alianza, de su capacidad de devorarse entre ellos y de los amarres que puedan establecer desde ahora con la gente no tanto del CEN de Morena como con quienes desde posiciones de gobierno están tomando relevancia con miras, ya desde ahora, a la sucesión presidencial de 2024. A saber: Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en el Senado, y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores.

 

***

 

Los vientos que vienen del centro de México serán definitorios también para quien pudiera ser el candidato de Morena en Guerrero. Por lo mientras ya se están izando velas en el estado y los grupos están mostrando algunos visos de configuración en torno a ellos. Pablo Amilcar, en efecto, como candidato del grupo dominante, con el respaldo de los catorce en el Congreso, pero no más y tampoco es que lo necesite, al menos no en Guerrero. La senadora Nestora Salgado García –pensada también como candidata por sí misma, pero sin terminar de convencer– se está decantando por él, a decir de su propia gente, y de quienes ven las cosas con un poco más de distancia.

Pablo tiene un as bajo la manga, y todos conocen esa carta. Y es que él, y hasta ahora nadie más, es el candidato natural de Andrés Manuel López Obrador. Aunque Sergio Montes, exrepresentante de Morena ante el IEPC, ha dicho que siempre se cuenta con que el presidente cambie de opinión. «Siempre y cuando no haga un pronunciamiento público, Andrés Manuel puede cambiar de idea respecto a casi cualquier cosa, incluyendo a quién piense respaldar para una candidatura».

En cualquier caso, es Pablo también el que más concita consensos desde el centro. De los vientos que pueden soplar a su favor están los de Claudia Sheinbaum, clara figura hacia las presidenciables de 2024 y que desde ahora está pensando quién en los estados pudiera ser pieza que le ayude a encaminarse hacia Palacio Nacional. Hay una razón más: la relación que la jefa de gobierno de la Ciudad de México tiene con Eréndira Sandoval Ballesteros, hermana de Pablo y secretaria de la Función Pública, a su vez, impulsora de la candidatura de su hermano.

En Guerrero es otra cosa. Pablo es objeto de duras criticas desde dentro –y desde fuera y desde casi cualquier parte– de su partido. Se le ve como un político más bien gris y hasta pusilánime. Sin proyecto, una figura que no termina de convencer a la gente y cuya sombra presidencial es lo único que lo mantiene vigente. «Es como César Núñez, pero en joven», dicen en Morena. Y por esa misma razón las alianzas para cerrarle el paso serán de los más pragmáticas. César, Adela, Marcial tendrán que cerrar filas en torno a Félix –y lo harán– con tal de que Pablo no se haga de la candidatura.

El senador Félix Salgado Macedonio es el otro aspirante fuerte. Ha declarado que en 2020 pedirá licencia para venir a Guerrero a promover la Cuarta Transformación del país, bandera de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Será su cuarta candidatura, sin duda. Dos a la gubernatura y una a la alcaldía de Acapulco, tres. Esta sería su cuarta ocasión en campaña. Aunque, viejo lobo de mar, Félix es un animal político. De hecho, toda su vida, desde 1988 que acompañó a Cuauhtémoc Cárdenas en su candidatura presidencial, pasando por 1993 como candidato a gobernador, se la ha pasado en campaña. Y en Guerrero puede unir a todos contra Pablo. Ya lo hizo una vez, en 1999, cuando dentro del PRD todos se unieron contra Jaime Castrejón Diez para que no fuera el candidato a la gubernatura.

La candidata de Marcial Rodríguez Saldaña es Adela Román Ocampo, eso es de conocimiento público. Lo que nadie sabe es cómo le vaya a ir a Adela con ese tigre que es Acapulco y que se sacó en una rifa. De lo que no hay duda es que en un momento de definiciones la alcaldesa se decantaría por cualquiera –Félix en primer lugar– menos por Pablo. Le pasaría la factura, pues, de cuando éste le quiso tapar el paso para que no fuera ella la candidata en Acapulco. Así que en este caso, Marcial apoyaría a su vez a Félix. Siempre y cuando no sea favorecida por la lotería política.

César Núñez Ramos, cuyo enfrentamiento con Pablo es irreconciliable igual se sumaría a Félix o a Adela. Esta parte está por verse. Otro actor está calentando sus ánimos para pelear la candidatura. Se trata de Alberto López Rosas. López Rosas sabe que no puede –dentro de Morena no le ven la mínima posibilidad–, que tiene demasiado en contra y que siempre será usado por sus adversarios en estos casos. Por ejemplo, haber sido procurador de Justicia con Ángel Aguirre Rivero cuando el 12 de diciembre de 2011 mataron a dos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Así, si no puede él, bien que puede llevar lo poquísimo que tenga a la arena de Félix.

Desde el centro, Félix puede ser respaldado por Ricardo Monreal Ávila, coordinador de los senadores de Morena y aspirante también al 2024. Ricardo y Félix tienen amistad desde que ambos militaban en el PRD y ahora son compañeros en el Senado. Por otra parte, Ricardo Monreal no tiene la mejor de las impresiones de Pablo Amilcar y eso en el momento de las definiciones puede jugar a favor de Salgado Macedonio.

Así que entre Pablo y Félix pueden haber un tercero: Nestora Salgado. Algo que la misma gente del delegado federal no lo ve remoto ni tampoco con malos ojos. Nestora es limitada. Lo saben y lo aceptan, aunque conoce los problemas de la gente de a pie y eso la fortalece. Sin tablas políticas puede concitar el voto de sombrero, y otros. El de las mujeres de a pie. Algo que no haría ni por asomo Adela, vista más bien como una potentada y alejada por completo de las causas de amas de casa, campesinas, indígenas, trabajadoras.

La gente cercana a Pablo está pensando con toda seriedad que no tiene que ser él el candidato –pero tampoco Félix, de ninguna manera Félix– y se está planteando desde ahora, de manera seria, construir la candidatura de Nestora, por las razones descritas arriba. ¿En medio de tal nudo es posible que salga un cuarto personaje? Es posible. Ese podría ser Luis Walton Aburto. Walton sería impulsado por el grupo de Morena en Acapulco. Y hay signos. Al menos 40% de la administración municipal es controlada por Walton y su gente; en específico, en las áreas de recursos humanos y finanzas.

Walton ha sabido ocultar sus intenciones, al menos dentro de Morena, porque ya fue candidato y querrá volver a serlo, por el PRD o por una coalición. No se olvide que también ha sido cercano a Andrés Manuel, distanciados por la alianza presidencial que hizo MC ha nivel central y en la que él no tuvo mayor injerencia.

Falta poco menos de un año para que empiece ha configurarse de manera más clara las definiciones políticas en Morena. Pero 2020 está a la vuelta de la esquina. Por eso es que la lucha dentro del morenismo será intestina –ya está siendo intestina–. Primero para controlar el CEE, que como se ven las cosas, quedará en manos de uno de los dos grupos dominantes. Iván Hernández, delfín de César Núñez, o Bulmaro Muñoz, delfín de Pablo Amilcar. El papel de Nora Vázquez debió ser conciliatorio entre los grupos y, en en el mejor de los casos, será un papel triste. Por uno de estos dos se decantaría la lotería política en noviembre próximo. Nadie querrá ceder, porque de ahí se definirá a su vez el candidato a gobernador.

Remington 12

De la década de 1920.

Del 19 al 25 de agosto de 2019

#977

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