El lenguaje afromexicano en el contexto de la lingüística afrohispánica

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John M. Lipski

La población de origen africano en la mayoría de las principales ciudades mexicanas era considerable hasta vísperas de la independencia y en algunas ciudades —por ejemplo Acapulco, Mazatlán y Veracruz— la población negra era mayoritaria. Ya en el siglo xvi la población africana en México era considerable, y para finales del xviii adquiría proporciones significativas en casi todo el país (Palmer 1976:46). Además de las importantes poblaciones africanas y afrodescendientes en las principales ciudades mexicanas, la Colonia contaba con las inevitables comunidades de cimarrones, algunas de las cuales han sobrevivido hasta la actualidad: Yanga, Mandinga, Cuajinicuilapa, aunque con poca presencia afromestiza. Las restantes comunidades afromexicanas se ubican en áreas geográficas poco visitadas, en comparación con los grandes focos turísticos; se encuentran sobre todo en la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, y también en el interior del estado de Veracruz. Tal vez esto contribuye a la poca atención que han recibido las características lingüísticas afromexicanas, en comparación con los estudios realizados en países más frecuentemente identificados con la diáspora africana: Cuba, Colombia, Venezuela, el Perú, etc.

A pesar de la escasez de trabajos lingüísticos modernos, existe un nutrido corpus de textos literarios que pretenden imitar el habla de los africanos en México desde el siglo xvii hasta comienzos del xx, que reflejan no sólo el habla del bozal —la persona nacida en África y que hablaba poco español—, sino también la formación de variedades híbridas afrohispánicas adquiridas como lengua nativa en suelo mexicano. Por lo tanto, conviene repasar el conjunto de representaciones literarias y manifestaciones contemporáneas del habla afromexicana, para situar las comunidades afromestizas mexicanas dentro del marco de la lingüística afroamericana.

Imitaciones literarias afromexicanas de la época colonial (siglos xvii-xviii)

De la época colonial provienen varios textos literarios que pretenden representar el habla de los bozales, esclavos nacidos en África que no dominaban la lengua española y que empleaban rasgos de un pidgin o lenguaje de aprendiz, junto con huellas de sus lenguas nativas.

Los primeros textos literarios que pretendían imitar el habla del negro bozal en México pertenecen a la tradición peninsular del Siglo de Oro y no revelan características propias de las variedades hispanoamericanas emergentes (Lipski 2005). Los ejemplos más conocidos son de Sor Juana Inés de la Cruz en sus villancicos (Jiménez Torres 1998, Zielina 1998), (Silva Castillo 1988), pero hay una decena de otros poemas y canciones menos conocidos que conforman el corpus afromexicano colonial. Megenney (1985) ofrece un estudio detallado desde el punto de vista de las lenguas criollas (Zimmermann 1993, 1995 también ofrece un análisis lingüístico).

Un texto tiene elementos portugueses así como una referencia a la isla portuguesa de São Tomé, donde se formó una lengua criolla afroportuguesa que repercutió en el criollo del Palenque de San Basilio, Colombia y posiblemente en otras comunidades afrohispanoamericanas:

 

que de riza morremo contenta.

que aregría que temo

pos la santa nacimento deste Deos

o que nasce na seno.

sá blanco nao sá moreno

e may sá nosso palente.

azuntamo turo zente

cos flauto y os bitangola.

birimbao,

cos viola, cos arpa, e cascaué.

Agregremo esse siola

os menino e Sa Zuzé.

 

Los textos restantes están escritos en un español bozal que coincide con las representaciones literarias producidas en España como reflejos del africano que adquiría el español en el siglo xvii. Notamos, por ejemplo, la elisión esporádica de la /s/ final de palabra, sobre todo en la desinencia verbal -mos de la primera persona plural, pero también en otras palabras aisladas. En los villancicos de Sor Juana, por ejemplo, encontramos Flasica [Francisca], fieta [fiesta],naquete [en aqueste], etc. También vemos los primeros ejemplos de los plurales desnudos, donde la /s/ se marca sólo en el primer elemento de los sintagmas nominales plurales, generalmente un artículo: las leina [las reinas], las melcede [las mercedes], lus nenglu [los negros], las paja [las pajas], etc. Los plurales desnudos son muy frecuentes en el portugués vernacular brasileño, de fuertes huellas africanas, así como en el portugués vernacular de Angola y Mozambique.

En Hispanoamérica, los plurales desnudos aparecen en los dialectos afrohispánicos de Bolivia (Lipski 2006, a, b), el Chocó en Colombia, la comunidad de Camba Cuá en el Paraguay y, ocasionalmente, en el Valle del Chota, Ecuador (Schwegler 1996:282, 392; Lipski 1986).

La eliminación de la /s/ en el sufijo verbal -mos se ve en ejemplos afromexicanos coloniales como: agreguemo (M-4); aleglamo [alegramos] (M-14); azuntamo [ajuntamos] (M-4); bamo [vamos] (M-5); baylalemo [baileremos] (M-10, M-14); baylemo (M-5); contamo (M-15); decimo (M-5); halemo [haremos] (M-5); morremo [morimos] (M-4); pantamo [espantamos] (M-5); queremo (M-10); repicamo (M-14); samo [somos] (M-6); sesú [Jesús] (M-14); tenemo (M-8, M-10, M-14); untamo (M-14); venimo (M-5, M-14); vimo (M-11, M-14); yegamo [llegamos] (M-9, M-10).

Los otros textos afromexicanos de los siglos xvii y xviii continúan la tradición peninsular, y presentan muchos casos del cambio /d/ > [r] (p. ej. todo > toro) y de /l/ > [r] en posición prevocálica (negro > neglo), fenómenos que no persisten en ninguna variedad contemporánea del español mexicano. Algunos textos de fecha desconocida pretenden imitar el habla de los afromestizos de la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca en siglos pasados, por ejemplo, la canción anónima “Adió neguito”, de Oaxaca (Mendoza 1956):

 

Adió neguito,

Me vite y llorá negrita de amor

y no te olvidará ni pena ni dolor […]

Me da un abrazo pué de última ilusión

 

Andale neguito, ándale pue hombre

sálgale chulito, ninguno lo asombe [...]

 

Báilale neguito, cántale de amó,

mira mihtequito ámame pue, Dió.

De eta cota rica me alegra el corazón.

 

Casi todas las modificaciones lingüísticas de este texto se ven reflejadas en el lenguaje afrohispánico auténtico de otras áreas hispanoamericanas. Además de la aspiración o pérdida de la /s/ final de palabra, se ve la reducción de los grupos consonánticos al inicio de la sílaba (negrito > neguito, asombre > asombe), fenómeno frecuente en el portugués vernacular brasileño y en tiempos pasados varios dialectos afrohispánicos (República Dominicana, Colombia, Perú, Río de la Plata; Lipski 2002). La presencia de mexicanismos, como ándale, le da un toque, auténtico, al texto lúdico.

A pesar del trasfondo satírico y racista de los textos literarios coloniales, existen denominadores comunes que se pueden verificar al compararlos con las lenguas criollas afroibéricas que aún existentes, así como los recuerdos del habla de los últimos bozales, por ejemplo, en Cuba y el Perú, donde existían vestigios del habla bozal hasta comienzos del siglo xx. Podemos extrapolar las siguientes características como denominadores comunes al habla bozal afromexicana de los siglos xvii-xviii y, en algunos casos, hasta comienzos del xix; el cuadro siguiente resume los principales rasgos:

Características del habla bozal hispanoamericana

· Ausencia de concordancia de género adjetivo-sustantivo y preferencia por el género masculino como caso no marcado.

· Ausencia de concordancia sujeto- verbo y preferencia por la 3ª persona del singular como forma no marcada.

· Plurales invariables.

· A veces plurales desnudos (/s/ sólo en el primer elemento de los sintagmas nominales plurales).

· Eliminación frecuente de a, de, en.

· Eliminación frecuente de artículos definidos.

· Eliminación preferencial de /s/ final en el sufijo verbal —mos.

· Eliminación masiva de consonantes finales de palabra, sobre todo /s/ y /r/.

· Neutralización /d/ ~ /r/ y /r/ ~ /rr/.

· Neutralización de /l/ y /r/ en favor de [l], aun ante vocal (pobre > poble).

· Vocales paragógicas (Dios > dioso, señor > siolo).

· Algunas consonantes prenasalizadas (a dios > an dioso).

· Al comienzo, reducción de grupos consonánticos en el ataque silábico (trabajo > tabajo).

 

Pocos de estos rasgos han sobrevivido el traspaso del lenguaje bozal al español hablado como lengua nativa por los afrodescendientes. Sólo en las comunidades afrobolivianas de los Yungas todavía quedan verbos invariables, ausencia de género gramatical, plurales invariables y desnudos y la eliminación de artículos definidos. Aparecen vocales paragógicas en ele < él y ayere < ayer. Los afroparaguayos de Camba Cua tienen plurales invariables y desnudos y algunos casos de verbos invariables y ausencia de concordancia de género gramatical (Lipski c). En las comunidades afroperuanas de Chincha (Cuba 1996) se encuentran vestigios de la reducción de grupos consonánticos al comienzo de la sílaba (trabajo > tabajo), cambio que también se da de vez en cuando en Barlovento, Venezuela (Mosonyi et al. 1983). La neutralización de /d/ y /r/ se produce todavía en varias comunidades afrohispánicas, en el Perú, Colombia, Ecuador, la República Dominicana, Panamá, así como en algunas regiones bilingües (zona andina, cuenca amazónica, Yucatán, etc.).

El cuadro siguiente da cuenta de la escasez de rasgos lingüísticos pos-bozales en Hispanoamérica, a excepción de las comunidades afrobolivianas más aisladas y el Palenque de San Basilio, Colombia, donde se habla todavía una lengua criolla de base afroibérica.

Rasgos lingüísticos afrohispánicos coloniales todavía presentes en comunidades de afrodescendientes

· No concordancia de género: Bolivia; Paraguay; Ecuador (Chota; raro).

· 3ª persona singular verbo invariable: Bolivia; Paraguay (a veces).

· Plurales invariables Bolivia; Paraguay (a veces); Ecuador (Chota, raro); Colombia (Chocó, raro).

· Plurales desnudos: Bolivia; Paraguay (a veces); Colombia (Chocó).

· Eliminación: a, de, en; Bolivia.

· Eliminación artículos definidos: Bolivia /s/ > Ø en —mos Guinea Ecuatorial; Ecuador (Chota) /s/, /r/ finales > Ø Bolivia, Paraguay, Perú, Cuba, Rep. Dom., etc.

· Neutralización: /d/ ~ /r/ Colombia (Chocó); Ecuador (Esmeraldas); Rep. Dom.(Villa Mella); Perú (Chincha, raro); Venezuela (Barlovento); Panamá (negros congos) /r/ > [l] ante vocal Venezuela (Barlovento, raro).

· Vocales paragógicas Bolivia (ele < él, ayere < ayer); México (Costa Chica,

raro).

· Consonantes prenasalizadas Colombia (Palenque de San Basilio).

· Reducción grupos prenucleares Perú (Chincha, raro); Venezuela (Barlovento).

Imitaciones literarias afromexicanas: siglos xix y xx

Después de los textos coloniales donde aparecen imitaciones del habla del africano bozal que poco o nada difieren de las obras producidas en España, a partir del siglo xvi, aparecen unos documentos mexicanos en el siglo xix en que el lenguaje afrohispánico se aproxima más a los patrones contemporáneos. Una zarzuela de 1802, "La linda poblana", de Fernando Gavila (López Mena 1992) combina rasgos lingüísticos de los siglos anteriores y de la actualidad. Del pasado vienen: el cambio /r/ > [l] ante vocal (señor > siolo); consonantes prenasalizadas (a dios > andiosa); uso del verbo analógico sar en vez de ser (samo). Del español contemporáneo tenemos el verbo analógico semo, la eliminación masiva de /s/ final de sílaba, y la elisión de la primera sílaba de las formas del verbo estar. Este texto también contiene neutralizaciones entre las vocales /i/ ~ /e/ y /o/ ~ /u/ asociadas con las lenguas indígenas que sólo tienen tres fonemas vocálicos (p. ej. el quechua y el aymara). Puesto que muchos africanos tenían más contactos lingüísticos con indígenas que con europeos en algunas colonias—entre ellas grandes áreas de México—, es posible que este texto represente una interlengua afro-hispano- indígena, similar a unos textos peruanos del siglo xix, donde aparecen africanos bozales que hablan el español con rasgos africanos y quechuas y que también hablan un quechua rudimentario (Ugarte Chamorro 1974, vol. 1:231-250; vol. 2, pp. 283-299).

 

Ya siolo, don Perequillo.

Tamo solo. Pensamenta

haga vosancé del premo

po andamo de alcahueta.

Aunque neglo, no tá neglo,

samo noble de Guinea […]

Mi amo dice: Perequiyo,

Mas si samo descubiertos

gente branca dirán: perra

an diosa. Neglo, morió

a palos: riquin etena […]

 

Ma recado falta el amo:

Soi un neglito

moi polidito

y mui fenito,

que sé cantar.

A una neglita

moi chequetita,

y mui fenita

sé enamorar […]

 

Tal vez el texto folklórico afromexicano más significativo como documento lingüístico es "La Guaranducha", de Juan de la Cabada (1980), una obra de teatro musical que —según el autor— debe representar una comparsa del carnaval de Campeche. Los personajes principales son negros y su lenguaje oscila entre la variedad regional de la costa caribeña (mucha eliminación de /s/, /r/ y /d/), un lenguaje afro que contiene elementos de la lengua yoruba o que pertenece a los rituales afrocubanos, y unos fragmentos del habla bozal. Existe poca información sobre esta obra, que pretende reflejar los carnavales afromexicanos que sobrevivieron hasta las primeras décadas del siglo xx. El autor declara que la obra se basa en sus propias memorias de su juventud: «Para entonces, en la ciudad de Campeche, los participantes no eran negros. Vecinos de los barrios de Santana, San Román, San Francisco, Santa Lucía, se pintaban para figurar serlo algún mulato, uno que otro cuarterón, mestizos claros, mestizos con mayor dosis de sangre maya» (De la Cabada 1980:9).

Entre los rasgos lingüísticos bozales o pos-bozales figuran:

(1) Infinitivos (sin la /r/ final) como verbo invariable: Ay, mi señora, de tanto que yo te amá ...; ¿Que yo lo tené econdío, Candemo?; ¿Y a'onde nangandá tú?

(2) El empleo del infinitivo más verbos auxiliares, en una forma que recuerda el empleo de partículas de tiempo/modo/aspecto en las lenguas criollas como el papiamento y el palenquero: no me siga' mole'tá.

(3) Reducción de grupos consonánticos prenucleares (en el ataque silábico): recordá que yo te comp'á tu sombrerito; Tú quería un neguito.

(4) El empleo del infinitivo con sujeto preverbal, combinación frecuente en el español caribeño, así como en las lenguas criollas de base afro-romance, pero poco usual en el resto de México: ahora verá piñón de la mata pa yo curá ...

(5) El empleo del artículo/determinante invariable nan. A veces este elemento se agregaba como prefijo a sustantivos y verbos, lo cual sugiere la existencia de consonantes prenasalizadas; aparentemente no es el mismo elemento lan/nan que se encuentran en algunos textos bozales del Siglo de Oro y del Caribe en el siglo xix (Lipski 1987, 1992): preguntando po' la casa 'e nan Figueremo; Pué' nanaita, señó' jué', que ya nanansé tré' día se salí' nanchiquitín de nancasa; Ese mero nandi-quería yo decí', señó; Bueno' día' nanpapaíto; Bueno' día', nanchiquitín; ¿Y a'onde nangandá tú?; Nanpasiando.

(6) El empleo de formas verbales que corresponden al voseo con la retención de los diptongos etimológicos -ai y -ei. Aguirre Beltrán (1958) encontró las mismas formas verbales en Cuajinicuilapa en la década de 1940, pero ya no tienen vigencia en la Costa Chica: Ora recordai que tenei padre.

Del siglo veinte existe un par de textos que reproducen el habla afromexicana moderna. Podemos citar “Los negritos”, un son jarocho de Mandinga, Veracruz (Martínez Maranto 1995:562):

 

Jesús María que me espantá

cómo hacen los negros

pa' trabajá

comiendo yuca con carne asá...

cortando caña

sin descansá

se mueren todos sin confesá...

 

La mayoría de los rasgos pertenecen al habla vernacular de las zonas costeras mexicanas, pero el empleo de lo que parece ser un infinitivo sin conjugar (espantá) apunta hacia el habla bozal del periodo colonial.

Otro texto es una imitación de un bracero negro en Acapulco (Torres Quintero 1931:213-14):

 

Yo no quiero dijcutir

ji el alto Dioj te negó

ojoj negroj como yo

con rayitoj de zafir.

Por ti, mi linda chaparra,

de ojoj verdej como el mar,

ejta copa vo a brindar

con sujpiroj de guitarra […]

 

El lenguaje de este texto es una variedad coloquial del español moderno; el único rasgo regional es la aspiración de la /s/ final de palabra y a veces inicial de palabra, característica que en el habla acapulqueña alcanza todos los sectores de la población, no sólo los residentes de ascendencia africana.

  • Número 134. Año III. 6 de julio de 2020. Cuajinicuilapa de Santamaría, Gro.

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