Jaime Ygnacio:

Cuando la fotografía es un arte

[Segunda de tres partes]

Eduardo Añorve

– Descubrí un chino, cabrón. Espérame… sepa el diablo quién sea… [Y busca, en su computadora].

Continuamos, con el maestro Jaime Ygnacio López, esta conversación, tenida hace días en su habitación, donde proliferan libros, música, desorden. El maestro vive en una vieja casa, ubicada en el centro de Ometepec, donde ha estado los últimos cinco años, sin salir a la calle, sin hablar más que con algunas personas cercanas, muy cercanas, familiares. Haciendo fotografía en el patio de su casa, a sus animales, los domésticos, y a otros que se acercan allí, domesticándose.

En esta segunda parte de la charla continuamos hablando de algunos escritores que el maestro lee frecuentemente o que ha leído con fruición y enjundia, con constancia, asumiendo que muchos de ellos son sus maestros, a quienes les estudia y aprende las argucias literarias, el modo de escribir, porque también él escribe, cosas pequeñas, en las que invierte mucho tiempo, pues pretende la perfección, y siempre teme no lograr expresar de modo austero y elegante sus ideas, las anécdotas que lo acompañan y no se van. Posteriormente hablamos de fotografía, su pasión.

Es que hay tantos… [escritores.]

–No, hombre, el internet… si Borges se imaginó la biblioteca de Babel, se queda corto: la red es impresionante. Son cuarenta… bueno… «n», infinitas babeles… Con Borges también tengo amor-odio, ¿eh? Lo celebro mucho como El Gran Borges, de acuerdo, y sus cuentos, inteligentes, racionales, pero, sabes, a mí el Borges que me gusta es el Borges de cuchillo, de duelo; el compadrito, el tanguero…

El hombre de la esquina rosada…

–Sí, sí, sí. Estoy leyendo por ratitos un diario de Bioy Casares, que tiene como dos mil páginas, no te miento… o, bueno, un chingo… y Borges es una especie de gorrón… si narra 365 días, 300 dice: «Hoy comió Borges en casa, hoy comió Borges en casa». O sea, Borges era un…

Invitado permanente [Vale decir que yo desdeñé leer a Adolfito, por serle fiel a Jorge Luis].

–O sea, un gorrón, cabrón. Lo digo de manera simpática, ¿eh? No vayas a querer publicar eso… ja, ja, ja… [Pero el maestro juega con esas prohibiciones: siempre dice no querer que sean públicas, pero, después de publicadas, las disfruta, travieso, sonriente y riente. Es un bromista dilettante].

A mí me dijo un maestro, hace mucho tiempo: «¿Por qué no escribes una novela sobre Borges?» Y me dio materiales, artículos y un chingo de cosas inéditas, y eso, pero yo no he tenido tiempo ni ganas de escribirla. He escrito muchas pendejadas…

–Oye, pero es interesante escribir sobre Borges porque, pues, escribió maravillas, pero su vida es tan aburrida como la mía, cabrón…

Entonces, ahí está el asunto: ¿Qué cuenta?, ¿la vida del autor o la obra?

–No, por eso; pero, entonces, no vas a escribir sobre Borges, vas a escribir sobre la obra de Borges…

Pero es que él, es él mismo. Mira: Borges, cuando es joven…

–Eduardo, te voy a mandar el diario de Bioy Casares, vas a descubrir un Borges impresionante…

Cuando es joven, le gusta leer en la cantina, bebiendo aguardiente, oír a los guitarreros… como aquí, que te vas a oír a Los Cimarrones…

–Quería ser argentino y no lo logró, el güey… ja, ja, ja…

–…cuando comienza a escribir, lo hace de un modo barroco, y va moviéndose hacia un clasicismo, un purismo en el lenguaje…

–Se sumó a las escuelas que le gustaron y después se volvió él mismo. No, no, es una maravilla, es una maravilla…

–…pero, yo noto que hay un proceso de blanqueamiento en su escritura, y de su lenguaje. Borges quería ser negro…

–¡Quiso! Porque quería ser, más bien, europeo…

No, no, no. Al principio… lee sus primeros textos. ¿De qué trata? ¿Quiénes son los cuchilleros, los compadritos? ¡Son negros! Por ejemplo, La Lujanera, personaje que aparece en el famoso cuento El hombre de la esquina rosada; al referirse a ella, por ejemplo, habla de sus crenchas, el cabello –digamos– chino; es decir, es una mulata, morena, no sé… incluso, tiene poemas donde concretamente habla de los negros, cuchilleros… o, por ejemplo, habla del tango, ese baile de hombres negros argentinos…

–Sí, sí, sí. Incluso, hay cuentos, hay un cuentito, que es muy rulfiano, es un negro que está tocando la guitarra y alguien lo va a matar, están en un local, está tocando, y un tipo lo está esperando para matarlo. Ese personaje… es de negros [el cuento], y habla despectivo, habla como estanciero, y ese cuento es impresionante. Y, ¿sabes qué?, me recuerda mucho a Rulfo –uno de los dos se plagió al otro–, es lo mismo. O sea, Diles que no me maten es un cuento borgiano, o, ése que te cuento [El desafío], es un cuento rulfiano, ¿no? Lo mismo: Lo que tú hiciste hace mil años, que ya pudiste considerar olvidado, te cobra la factura cuando vienen los recuerdos. Me gusta, me gusta. Pero me gusta más el cuchillero que todo este… que, el tiempo y la chingada [el Borges metafísico, filosófico, de literatura blanqueada, racional, europeo]…

A mí, El Aleph me dejó impasible, no me dijo nada, mera demagogia especulativa, entelequia sin contenido, no sé…

–Y, luego, si te pones así, en plan de literato, a checar bien, notas que la prosa también está llena de pifias, de cosas que dices: «¡Perdón, pero qué quisiste decir!». Pero… como todos, como todos. En fin, no soy experto ni tengo la sabiduría como para ser el Borges de…

[La conversación, convenimos, era hablar de la fotografía, pero andamos lejos de esos temas. Lo regreso].

Pero, ¿por qué no hablamos de usted? Usted ha de ser experto en usted…

–Ni eso, cabrón, porque otros me explican a mí… ja, ja, ja…

No, yo quiero hablar de la foto. Una de las cosas que yo hablaba con Beatriz es que la exposición es fundamental; es decir, que desde el momento de la toma debe hacerse una buena exposición; de ahí parte la foto. Y es algo que ahora no se toma mucho en cuenta, sobre todo con las cámaras actuales que funcionan con procesos automatizados, en los que el fotógrafo no interviene, sólo aprieta un botón, dijeras tú… Le mostré la foto del pato y le pedía que notara la exposición… No sé si habrá categorías…

–Una foto buena es una foto buena, no importa quién la tome. Mira, yo quisiera fotografiar personas y, de preferencia, desnudas y cogiendo; no las tengo, tengo patos. Quiero tomar fotos, pues tomo patos…

Patos cogiendo… [La imagen de la Grecia clásica de Leda y el Cisne, pienso, asociando los cuerpos humanos desnudos a los que aludió el maestro y los patos que se dedica a cazar para retratarlos, en el patio de su casa. Y, a continuación, la cancioncilla: El patio de mi casa/ como es particular…]

–No los he logrado. No he logrado una foto de un pato aleteando; no lo he logrado, y tampoco he logrado captarlos cogiendo, porque todas me salen movidas… La cámara tiene serias limitaciones: la velocidad que alcanza ésta… [Y me la muestra. Ya la conocía, es la última decente que ha tenido Jaime Ygnacio.] porque, otros pueden creer que es una cámara maravillosa, es una tres mil doscientos, cabrón [Nikon D3200, introducida al mercado en 2012]. Y, si ves por el visor, ves que no se puede enfocar; chécalo y verás, no vas a poder enfocar, está mal el visor, se me cayó. Dependo del enfoque automático; sin enfoque automático no puedo hacer la foto. Y muchos me acusan de que… ¡Qué camarota usas, y qué lentote! ¡No es cierto! ¡Eso es todo! He usado otra, la Nikon D200 [2005], de hace quince años, cuando fue comercializada. Tampoco creas que es una maravilla, pero… Primero, cuando ven que tus fotos pueden ser de calidad, primero te acusan de que tienes un equipo de poca madre; no es cierto, no es mi caso.

Pero, ¿hay una relación?

–Sí…

¿Necesaria, obligatoria?

–No. Tú puedes hacer una foto excelente con un puto celular, con una cámara cualquiera, pero, entre mejor y mayor equipo tengas, de acuerdo a lo que necesitas… si necesitas velocidad y tienes una cámara con una velocidad que llega a cuatro mil [1/4000 de segundo], pues estás muy limitado…

A ver, maestro, pero… dígame qué es una fotografía…. [Basta de cuestiones técnicas. Al grano.]

–¿Qué es una fotografía?

–…que valga la pena ver…

–Yo creo que una buena fotografía es una imagen lograda con ciertos principios técnicos y estéticos. Primero, la intención del fotógrafo o artista de hacer una pieza de arte, de hacer una foto. No es lo mismo que ahorita te vengas para acá [a su lado] y nos hagamos una foto, que hacerte un retrato. Yo voy con la intención de hacerte un retrato, que implica lograr un instante que te muestre; si te tomo un retrato, te tomo cincuenta y me quedo con una; o con ninguna, y, si es así, me quedo pa la otra.

Creo que la foto es intencional y… respeto… hay quien manipula todo: el fondo, el modelo… le dice qué hace y qué no hace, dónde, cómo… y otros que no intervienen en nada, están ahí… por ejemplo, el paisaje: no cambias la montaña, ni mueves el… pero hay parámetros: la luz, etcétera, etcétera…

Entiendo que hay una fotografía espontánea, que se hace en la calle, por ejemplo…

–También el fin de la fotografía es importante, para qué fotografías, ¿no?

¿Y para qué fotografía usted?

–A mí me gusta…

O, ¿por qué?, ¿para qué? O, las dos…

–Primero, necesito tener una razón pa despertarme, cabrón. Yo soy muy así. Ya sabes: ¡qué vida tan miserable! Y me divierte, me gusta. Tengo… siento el facista placer de lo bien hecho, de lo que me satisface. Quizá, de decirme: «¡Puta, qué chingón soy!» Personal, no pa otros… yo no compito, ni la chingada… ni vendo, ni intento vender… ¡Puta! Ni expongo, pues, nada. Quizá sea eso. Si yo fuera deportista, trataría de ganar el oro; si fuera… lo que fuera, trataría de ser de la primera línea, ¿no?…

Pero…

–¡No por competir! No…

¡Exacto! Aquí, la competencia, ¿con quién es?

–Pues, con el baboso que fui ayer, aunque suene a perogrullada común y corriente. Yo no compito con otro, compito conmigo. Pues, sí…

Eso, en un primer momento… pero usted publica, trasciende…

–No sé si trascienda…

A sí mismo, cuando menos…

–Mira, ¿tú qué crees que es trascender? Ejemplo: subo una foto de una hermosa iguana, que me hizo el milagro de no moverse, de acercarse aquí, para que la suba yo, y un cuate… una cuata me diga: ¡Qué sabroso mole!

Sí, sí pasa…

–No ven la foto, mano

Como usted dice: hace cincuenta y se queda con una…

–Y es la primera, y todas las demás no sirven. Ja, ja, ja…

Suele pasar. O, igual, como dice: Ni una, pa la otra ocasión. En el caso de los espectadores: a lo mejor hay cincuenta que dicen que qué sabroso mole…

–No, no. Y, luego hay muchos que te dicen: «Yo veo tus fotos, me gustan mucho, felicidades, pero no les pongo me gusta. Pero uno no anda buscando el me gusta…».

Pero, también es un asunto cultural; es decir, usted tiene una formación, sobre la cultura occidental, muy amplia y sólida: la pintura, la fotografía, la música, la literatura, por hablar nomás de cuatro cosas. Sabe quién es May Ray, sabe quién es

–Tengo una idea, sí. He olvidado…

–…tiene conocimiento, pues… [Nos interrumpimos mutuamente].

–Considerando que no soy universitario, sí, y algunos universitarios, aparte de sus oficios, me quedan chiquitos, porque son muy pendejos, cabrón. Perdóname la…

No es un improvisado, pues…

–No, no, no…

No llegó por casualidad a la pintura…

–No, no, no. No sería el teporochito que hace versos y es poeta, no. No, no. Y yo estudio… fotografía… todo lo que hago, lo estudio, con rigor. Yo no soy autocomplaciente…

Explíqueme cómo está eso de que estudia…

–Bueno, trato de saber qué es lo teórico, lo que… lo que quiero. Si el programa para ser pintor o ser fotógrafo dice: estudiar química, física, no me importa… o matemáticas… no me importa, voy a estudiar lo que yo creo que… lo que yo quiero. En ese sentido, soy arbitrario. Así es el autodidacta chafa: estudia lo que quiere, no lo que le impongas.

Anarquista

–Sí. O sea: yo no entiendo los planes de estudio donde te ponen a estudiar…

Cultura general…

–No, cultura general sí, pero ésa es una elección personal, no que te obliguen a estudiar; por ejemplo, cierto marco teórico para la pintura. ¿Por qué? Déjame elegir mi marco teórico, el que yo elija, no el que tú me impongas. En las escuelas de arte, de lo que sean, te imponen un marco teórico, ¿no? Es como la religión: La Biblia es tu texto, y… déjame elegir si quiero el Corán o la Biblia…

Cuando uno inicia, ve las fotos de otros, y, a veces, uno imita, se inspira en otros…

–Hay otros que no…

¿Qué fotógrafos lo inspiran, o qué fotografías?

–¡Uf! Mi memoria ya me falla, pero… hay miles. Estoy… cuando tienes cierta edad te pones memorioso y quieres escribir tus memorias, para ti, ¿no? Si me considerara –en un lapso egocéntrico– fotógrafo, fíjate que tengo una influencia difícil de que cualquiera de mis estudiosos… o sea, me estoy burlando, pero lo que digo es cierto… ja, ja, ja… un… que, quizás, llamó mi atención a la fotografía, Eduardo… ¿Sabes qué es? Las fotografías que venían en un librito de pasta negra del álbum Let It Be [The Beatles] ¿No lo viste?

No recuerdo las fotografías…

–Chécalo. No me explicaba yo cómo hacían… [Alzo la cámara y lo enfoco para medir la exposición] No me vayas a retratar con el hocico abierto… ja, ja, ja…

No, sólo estoy viendo si con esta iluminación [Estamos en el interior de su cuarto, con poca luz] sirve para retratarlo.

–Pero, déjame bañarme, Eduardo, al menos…

Maestro, si lo de usted fuera el modelaje, la belleza física…

–Oye, pero también tengo mi corazoncito. Hay poca luz, ¿no? ¿Y tú, cometes la herejía de usar flash?

El flash, como todo, es una herramienta, y uno puede usarla o no usarla. Pero, te diré, creo que tengo buen pulso…

–¿Viste la última foto, del pato? [Esa foto tiene como título Luz y sombra, y están dos patos: en el primer plano, uno negro, nítido; en el segundo, uno blanco, desenfocado.] ¿Sabes cuál es la maravilla de la última foto? De que, como persigo cierta nitidez… el ISO 100 [sensibilidad del sensor de la cámara] es el adecuado, ¿no?… nunca variaba el ISO, más que de 100, y, últimamente… ¿sabes…? Te voy a decir la velocidad… Oye… cuando no hablo, durante cinco años, quiero hablar lo que no dije en cinco años en un rato. [Busca la fotografía en su computadora. Suenan las campanas de la iglesia, cercana, y en la que fungió como monaguillo durante su infancia. Se tarda. Escuchamos a Dylan.] Me gusta Bob Dylan, cabrón…

Nomás que es inagotable. [Veo el exposímetro de la cámara, hurgo en los controles de la cámara, buscando una exposición adecuada para retratarlo en medio de la oscuridad.]

–¿Está fallando?

No, es que me da velocidades que mi pulso no…

–Ah, ya.

–…mi pulso no es tan bueno. Dice el exposímetro que estamos iluminados por una vela…

–Hay poca luz…

Sí. [Callamos. Las campanas suenan.]

–Fíjate: la foto del pato, con un patito blanco. Mira: ISO 400, cosa que casi no uso. 105 mm [Distancia focal.]

Por la velocidad, supongo…

–No, eso explica los negros intensos. Son las tres de la tarde. No es deliberado, yo no escogí lo negro. La apertura: 5,6. Y, ojo, la velocidad: 2,000 [1/2,000]…

Lo congelaste, como se dice…

–O sea, es un parámetro inusual a las tres de la tarde, cuando tienes el sol… Ahora, lo maravilloso es que tiene poco grano. Ya lo manipulé, ¿eh?, le tuve que quitar y la chingada, pero… si tuviera un exceso de fotografitis, diría que me siento orgulloso de ésa, por los parámetros tan difíciles, y es que lo tengo que detener… porque están en movimiento.

La verdad, Eduardo, me gusta hacer fotos, me gusta ese sentimiento casi de cazador, desde estar acechando a tu presa, estar buscando, y el placer de estar aquí [en la computadora, manipulando la imagen]… luces… el laboratorio [Adobe Lightroom. Seguramente Jaime Ygnacio desdeña utilizar Photoshop por desmentir su prestigio y contradecir su uso masivo entre los fotógrafos, quienes suelen presumir de utilizarlo y manejarlo, como un programa de excelencia, del cual aquel es una especie de hijo menor]. No sé cuál es más placentero… creo que es más placentero el laboratorio. Yo me puedo pasar la vida, en pleno orgasmo, editando fotos ajenas, y ver que, de una porquería, puedes hacer una maravilla. Porque hay que elegir, por ejemplo, si la dejas a color o en blanco y negro. Hay fotos que, a color, son pésimas, pero te dan un blanco y negro impresionante, y al revés. Todo eso me gusta, cabrón, creo que me gusta…

¿En qué programa revela?

–Lo único que uso… y aquí te lo enseño… es Lightroom. Mira aquí está. No uso Photoshop, es mucho pedo para mí, Photoshop.

No le tema a Photoshop. Al final, lo más importante es la toma, como bien sabe; si usted hace una buena toma…

–Sí, pero ahí sí depende de la calidad de la cámara: entre mejor sea la cámara, la toma, de primera intención, es mejor.

Porque uno de los parámetros estéticos de Jaime Ygnacio es… ¿la nitidez?

–No, depende de lo que haces. Si haces fotografía callejera, es intrascendente, vas a captar la imagen y vale madre si está borrosa o no está borrosa. Pero hay géneros que sí; uno de los parámetros básicos es la nitidez, si es la que quieres, porque puede ser que… no sé si mañana, en lugar de… por ejemplo, quiero captar al pato volando, aleteando; supongo que vas a sacrificar una cosa por la otra, no lo sé. A mí me gusta lo nítido, pero no abjuro de lo otro…

[Las campanas y los rezos aumentan. Ese ruido invade nuestra conversación.]

Creo que elegí mal momento para venir a conversar…

–¿Por eso? Todo el día. Yo la odio, la odio… cada lapso, pero, trescientos sesenta y cinco días del año… tengo cinco años acostado aquí…

Sí es excesivo… [Callamos por varios minutos.] Publicar en redes sociales, ¿no es un modo de exponer?

–Sí, sí, pero te expones menos tú. Cuando haces una pinche exposición, por ejemplo, en un local, pa empezar, estás de foca amaestrada allí, te hacen discursitos, se inaugura, dicen cursilerías… necesitan decir cosas como: «El maestro tal, que estudió quién sabe dónde, reconocido, o no reconocido». En fin, te hacen una apología, te llenan de ditirambos; tienes… necesitas justificar lo que pusieron, y estás allí como una pieza más a exponer. Eso no me gusta. No me gusta estar yo; sí quiero estar, pero no así…

Incógnito.

–No de incógnito. Es mi obra, estoy aquí pa defenderla, si quieres. Ahora, lo peor es que haces el acto circense de… Ahora explíquela. Y estás como pendejito, diciendo: Lo que yo hice… Eso, lo odio. Y, luego, escuchas imbecilidades, te cuestionan, y tienes que ser educadito. No, no me gusta. Claro que, exponer, a mí me gusta, que… hasta hacer el cartelito, me entretiene decidir qué vamos a beber, porque me gusta la cosa bien hecha. ¿Me entiendes? Me gusta un cartelito bien hecho, y que lo bebestible y comestible sea más o menos decente, me gusta que el marco que puse esté nivelado perfectamente; todos esos detalles. Pero no me gusta… si es ajeno, mejor, pero no mío. Ora, que me pongan en medio, como foca amaestrada, eso no me gusta. Si decidiera ser profesional, créeme que disfrutaría eso: la entrevista, las fotos… Es que lo he disfrutado, lo disfruto, pero, y claro que si me veo en el periódico…

Lo recorta…

[La fotografía de Jaime Ygnacio, como todo arte, retrata lo efímero, la anécdota, pero, en realidad, aspira a capturar lo perdurable, lo constante, lo inmutable, lo infinito, lo imperceptible a primera luz. Por eso Jaime puede eludir con la mano en la cintura los circuitos culturales, artísticos y de creadores, porque le es intrínseca a su fotografía lo gratuito, lo creativo, aquello que los griegos apuntaron con la palabra poiesis: Lo que no existe. Y el acto del hombre, lo hace existir. Como la teoría que propone que el universo, en el instante de la gran explosión, no había nada, ni protagón ni antagón, ni fuerzas contrarias, sólo una partícula que aparecía y desaparecía en el vacío, hasta que estalló e inició la siembra, el crecimiento, el florecimiento y el cultivo de este inmenso campo inabarcable que llamamos cosmos –como los griegos–. Así, el arte suyo.

La fotografía de Jaime Ygnacio no es comercial].




Luz y sombra.
[Foto: Jaime Ygnacio]

Tercera ola de contagios:

Astudillo oculta la realidad

Zacarías Cervantes

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó la semana pasada que México va rumbo a la tercera ola de contagios de Covid-19, luego de que en el país fueron registrados casi ocho mil nuevos casos en un solo día.

En conferencia de prensa, el gerente de incidentes de la OPS, Sylvain Aldighieri,  aseguró, el 7 de julio, que el grupo en el que principalmente se presentan los nuevos contagios es en el de las personas adultas jóvenes.

Y pidió la aplicación estricta de las medidas de salud en las zonas turísticas, incluidos los complejos hoteleros de la península de Yucatán y Baja California Sur.

En Guerrero se confirmaron 244 nuevos contagios y seis defunciones, un incremento desproporcionado con respecto a las cifras de finales de junio, según la estadística del 8 de julio de la Secretaría de Salud federal.

Con base en los datos de la dependencia federal, los contagios positivos acumulados eran hasta ese día 42 679 y 4578 decesos acumulados.

El incremento fue de 0.57%, por encima de la media nacional de 0.37% y los datos nacionales indican que la epidemia activa es de 776 contagios con síntomas en catorce días, y los cuadros sospechosos de contagio 3015.

Mientras que los casos positivos aumentan, la tasa estatal de casos activos fue 23.89 por cada cien mil habitantes, lo que implica que aumentó 5.4 puntos en un día, aunque sigue debajo de la media nacional, que fue 40.96.

En Acapulco se reportaron ese día 156 nuevos contagios y cinco defunciones, con un total de 17 255 positivos, 1939 decesos, 493 activos y 951 sospechosos. En Chilpancingo hubo 33 nuevos positivos, sin decesos; con 7287 confirmados, 490 defunciones, 123 activos y 374 sospechosos.

En Iguala hubo cuatro positivos, sin decesos, con 2122 confirmados, 302 fallecimientos, siete activos y 238 sospechosos. En Zihuatanejo son cinco nuevo positivos, con un total de 2479 confirmados y 199 defunciones acumuladas, veintiséis activos y 312 sospechosos.

En Ayutla se reportan once nuevos contagios, con un total de 491 positivos acumulados, 46 defunciones, veinte activos y 46 sospechosos. También se reportan cinco nuevos contagios en Chilapa, cuatro en Pungarabato y en Juan R. Escudero (Tierra Colorada), así como tres en Atoyac.

A su vez, el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, reportó ese mismo 8 de julio 234 nuevos contagios, que fue un incremento del 0.5%, respecto al día anterior, cuando reportó 186; es decir, hubo 48 nuevo contagios en veinticuatro horas.

En la conferencia de prensa del mediodía en Casa Guerrero, en la que informó de la evolución de la pandemia junto al gobernador Héctor Astudillo Flores, De la Peña dijo que los contagios acumulados llegaron a los 42 669 y las defunciones a las 4573.

En tanto que de acuerdo a la gráfica que se mostró, los casos activos sumaron 798 y se concentran en diez municipios del estado.

Aunque las cifras aumentaron en algunos casos a más de la mitad y en otros verdaderamente desproporcionados, con respecto a las que se dieron a conocer a finales de junio, el secretario de Salud y el gobernador Astudillo Flores insistieron en que solo es «un discreto incremento», y cuando se le mostraron los datos comparativos que evidencian el acelerado incremento, sobre todo en la hospitalización, argumentó que no quería alarmar a la población.

Calificó el aumento de la hospitalización como «no grave, no como para alarmarse, pero definitivamente la hospitalización tiene un ligero repunte», reconoció.

Insistió en lo que ha venido diciendo en los últimos días, en el sentido de que Guerrero «está calificado como uno de los estados más estables» en cuanto a la pandemia, aunque dijo que el problema está repuntando en todo el país.

Sin embargo, en Guerrero las cifras de contagios van aumentando desproporcionadamente con respecto a las que se dieron a conocer a finales de junio.

Por ejemplo, el 28 de junio, el secretario de Salud reportó solo catorce nuevos casos, y el 8 de julio fueron 234. Y con respecto a los casos activos, el 28 de junio el funcionario informó de 208 y el 8 de julio informó de 798.

Con respecto a la tendencia de hospitalización, el secretario De la Peña Pintos informó el 28 de junio de 47 pacientes hospitalizados entre intubados, graves y estables. Mientras que el 8 de julio informó de 94, dieciséis intubados en estado crítico, 77 graves y solo uno estable.

Las cifras de las defunciones se mantienen. El 8 de julio el funcionario dijo que eran diecisiete decesos que van en el mes de julio y el promedio diario es de 2.4. Mientras que el 28 de junio con 65 defunciones acumuladas hasta ese día el promedio diario también fue del 2.4 diarias.

Sin embargo, en cuanto al porcentaje de la hospitalización Guerrero aumentó al doble con respecto al 28 de junio. Ese día De la Peña reportó que la ocupación de camas generales fue del 8%, nueve puntos por debajo de la media nacional que fue del 17%, en tanto que el 8 de julio informó que la ocupación de camas generales era del 16%, cinco puntos por debajo de la media nacional, que fue del 21%.

Con respecto a las camas con ventilador para pacientes intubados, el 28 de junio De la Peña reportó una ocupación del 6%, ocho puntos por debajo de la media nacional, que fue del 14%, y el 8 de julio informó que la ocupación es del 8%, en tanto que la media nacional fue del 18%.

El mismo funcionario alertó que ahora los contagiados son los menores de cuarenta años de edad, que es la población que todavía no está vacunada, y destacó la importancia de acudir a recibir el antígeno.

De acuerdo a una gráfica que mostró, de un total de 611 casos activos, el 85%, que son 517, no están vacunados, el 5% que son 33, tienen una sola dosis, y el 10%, que son 61, ya estaban protegidos con las dos dosis.

Por su parte el gobernador Astudillo Flores dijo que de acuerdo a los datos, la enfermedad ahora representa un riesgo en los de menor edad. «Los jóvenes ya están siendo contagiados; y anteriormente no se presentaba eso. Antes eran los adultos mayores los que se contagiaban, y varios de ellos lamentablemente perdieron la vida», dijo.

En la conferencia de prensa del 8 de julio, se le preguntó al gobernador por las medidas que se van a tomar, luego de que, con cifras en la mano, se le mostró que el incremento de la pandemia va aceleradamente.

Pero Astudillo minimizó el problema:

–Tú tienes otros datos, más o menos siguiendo el camino de quienes ustedes ya saben… –dijo en referencia a la respuesta que da el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, cuando no coincide con quienes le preguntan.

–Los datos son los que da el secretario de Salud –reviró el reportero.

–Sí, hay algún aumento en los indicadores –reconoció Astudillo–, pero no es de alarma para Guerrero. Esto no quiere decir que no cuidemos las cosas. Hay que cuidarlas. Pero de los estados del país, somos de los más estables.

Que sí, puede aumentar, pero yo lo que trato es de ser cuidadoso. Mi libro favorito es el de Baltasar Gracián, El arte de la prudencia .Yo podría decirles: «Los hospitales se están llenando, vamos para el semáforo rojo», y ¿cómo saldrían? (diciendo ustedes): «El gobernador no tiene otro tema». Y yo sí tengo otros temas que tratar y de que hablar. Lo que sí te puedo decir con todo el reconocimiento a las observaciones que acabas de hacer, es que sí hay ligeros repuntes; pero no para que el gobernador cause alarma.

–Nada más que la pregunta es por las medidas para prevenir –aclaró el reportero.

–Las medidas sí las vamos a tomar; estamos en semáforo verde y lo que nos dé el semáforo verde es lo que vamos a hacer.

Pero el gobernador y el secretario estatal de Turismo, Ernesto Rodríguez Escalona, informaron ese día que se mantienen las medidas sanitarias establecidas para el semáforo verde, vigentes del 5 al 18 de julio.

Entre éstas se establece continuar con los porcentajes de ocupación, aforos y horarios de actividades esenciales y no esenciales en un 70%, se recomienda continuar con las disposiciones sanitarias, como el uso obligatorio del cubrebocas, gel antibacterial, respetar la sana distancia, el lavado frecuente de manos en las actividades económicas, comerciales, recreativas y deportivas, así como evitar aglomeraciones.

Asimismo, siguen prohibidas las celebraciones religiosas, patronales y se recomienda reducir la movilidad y cuidar la ventilación.

Para la apertura de los establecimientos permitidos es obligatorio que los propietarios cuenten con la autorización de la Copriseg o por la Cofepris.

También está prohibido la instalación de servicios de barra libre, pistas de baile y cantabar; además, en lugares cerrados queda prohibida la contratación de grupos musicales.

Las medidas corresponden, en efecto, al color verde del semáforo epidemiológico, el cual se estableció cuando las cifras de la pandemia eran otras en la entidad, cuando los contagios, la hospitalización y las defunciones eran mucho menores de las que se están registrando actualmente.




Héctor Astudillo. Argumento falaz.
[Foto obtenida en redes sociales]

Desplazados: deuda pendiente

Hercilia Castro

A más de dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, considerado el primero de izquierda en el país, persisten los pendientes con las víctimas de desplazamiento interno forzado. Uno de ellos es la ley federal que tipificara el fenómeno como delito, y la prevención de éste.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y la Universidad de Syracuse tienen documentado que el gobierno estadounidense aceptó entre octubre de 2020 y febrero de este año, 4361 solicitudes de asilo de mexicanos, de las 27 454 que recibieron. La mayoría de los solicitantes argumentaron haber sido desplazados por amenazas del crimen organizado.

Pero la exclusión de ciudadanos mexicanos del programa Protocolos de Protección al Migrante (MPP) ha obstaculizado su acceso al procedimiento de asilo, de tal forma que muchos solo se anotan en listas de espera informales que no tienen fundamento jurídico alguno.

En marzo de este año, se desplazaron 835 personas de varias comunidades del ejido Guajes de Ayala, perteneciente a Coyuca de Catalán, Guerrero. Los enfrentamientos comenzaron el 25 de febrero, pero todavía no había una cifra definida. Guerrero ocupa el cuarto lugar con más desplazamiento forzado interno a causa del crimen organizado.

 

Leonor Ochoa cumplió una década desplazada de su hogar en La Laguna; una década en la que ver asesinados a familiares se volvió una constante; una década en la que su vida se tornó incertidumbre. Diez años en que ser una desplazada ha sido su mayor dolor.

Con su inconfundible acento calentano, platica su historia con la voz quebrada por el dolor: «Mijita chula, cuando me salí con mi familia de La Laguna, no hay palabras para explicar lo que sentí; imagina qué dolor sentí al ver asesinados a mis hermanos… no estábamos impuestos a salir de ese lugar. Nosotros vivíamos de lo que trabajábamos. Pero es una cosa de que no se puede comparar: haber dejado no uno ni dos, sino toda la familia asesinada, cinco hermanos asesinados, seis primos asesinados y una tía».

Leonor expresa que ha sido doloroso ver que los asesinos de sus hermanos y de sus tíos, Juventina Villa Mojica y Rubén Santana Alonso, integrantes de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán (OCESPCC), siguen actuando con total impunidad.

En 2011, al menos ciento cincuenta familias salieron de La Laguna, comunidad perteneciente al municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero, a causa de la violencia incesante de cárteles del crimen organizado que se disputan esa región, por ser ruta del trasiego de droga y rica en recursos naturales y minerales.

Sus hermanos asesinados tenían dieciséis, diecisiete, dieciocho, veintiuno y veintidós años de edad, cuando fueron ejecutados frente a sus familiares. Desde entonces, Leonor tuvo que salir huyendo de su pueblo, dejando tras de sí sus posesiones, sus animales de granja, tierras de cultivo y sus casas.

«Nosotras éramos amas de casa, agricultoras; ellos se dedicaban a trabajar el campo; cultivábamos maíz, no teníamos necesidad de salir; teníamos puercos, gallinas, chivos, para comer. Pero cuando asesinaron a nuestros hermanos, que nunca usaron un arma, pusimos las denuncias, con nuestros nombres, corriendo riesgo. Pero desde entonces, no se nos ha apoyado, el gobierno no nos ha dado nada desde entonces, y seguimos desplazados», se queja.

Relata que al inicio, Fanny Ruth Figueroa, funcionaria de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Guerrero, les brindó un apoyo, pero éste fue retirado por el titular de la organización Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón AC, Manuel Olivares Hernández. «Me retiró el apoyo por no haberme quedado en La Condonicua; pero temía por mi vida», dice.

A Leonor le asesinaron a más de veinte familiares de año 2011 al 2012; pero antes, en 2010, la familia de Melquiades Sereno Villa, de la comunidad Hacienda de Dolores, sufrió varias ejecuciones; después, cinco familias más fueron ejecutadas, incluyendo a mujeres y niños.

Leonor asegura que los crímenes los perpetra el grupo delictivo de los hermanos Orbelín y Javier Peñaloza Hernández, no solo a Coyuca de Catalán, municipio de la región Tierra Caliente, sino también parte de la sierra de Tecpan de Galeana y Petatlán, municipios estos pertenecientes a la región Costa Grande.

Dice que en 2019, en esa misma zona, los grupos delincuenciales quemaron ganado y propiedades, y provocaron la salida de unas ciento cincuenta familias, pero que a la fecha, el número ha ascendido.

Actualmente, Leonor radica en otra entidad, con ayuda económica de su hija, dado que ella se encuentra enferma de la columna y no puede trabajar. «Mi hija es la que me mantiene, porque ahorita estoy enferma», se lamenta.

Al presidente Andrés Manuel López Obrador, le dice: «Le pido con todo mi corazón y con todo el dolor de mi corazón, sea justo, haga justicia, porque ya que los demás presidentes no han hecho justicia, que lo haga él. Y como mujer, le digo que también merecemos y tenemos derecho a la justicia, y que si puede algún día nos regresen nuestras tierras».

 

 

«La tierra es muy fértil, por eso quieren acabar con la gente»

 

Esmeralda Arreola lleva cuarenta y un años de su vida fuera de su pueblo, Corrales, municipio de Petatlán. Salió de su pueblo junto con su familia dejando sus cultivos, sus animales y sus recuerdos en ese lugar. Ella considera que la pelea que hay de los grupos criminales contra los pobladores en los ejidos de Guajes de Ayala y El Durazno, en la zona de Coyuca de Catalán y comunidades de Petatlán, es porque el terreno es muy fértil.

«Lo que quieren es sacar a la gente nativa del Durazno, son nativos de ahí del Durazno, porque la tierra es muy fértil, y esos maleantes son del Pescado. El Pescado es muy árido, no se dan más que matorrales; es un lugar seco. En los Guajes de Ayala, ahorita ves solo estos árboles (parotas, madera preciosa), guamuchil, y este árbol que le llaman granadillo; entonces, como en su territorios no se da nada, por eso quieren El Durazno», explica.

Esmeralda vivió en la zona de Guajes de Ayala, por eso conoce a las familias. «Antes del Durazno, se adueñaron de La Piedra Encantada, porque La Piedra es muy productiva, tal vez más que El Durazno. Se da el champiñón, el aguacate, la manzana, la pera, el durazno, maíz, frijol», describe.

Pero también se da la amapola y la marihuana, por eso grupos como La Familia Michoacana, Los Templarios y el Cartel Jalisco Nueva Generación, pelean esas rutas de trasiego de drogas.

«La gente que cultiva amapola y marihuana, que tienen sus cultivos ya para cortar, llegan estas gentes y se las quitan. Se llevan la flor», dice.

Pero ella se tuvo que ir cuando el Ejército mexicano andaba en busca del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos y de sus milicias y simpatizantes, durante la llamada Guerra Sucia, periodo en el que desaparecieron a más de seiscientos campesinos de Atoyac y de otros municipios.

«El otro día, platicando con un taxista, me dijo que eso de Lucio Cabañas era un mito. Le dije: “Eso no fue un mito, el gobierno lo quiere hacer creer así; fue real, porque cuando yo era una niña, nomás decían el gobierno y todos nos escondíamos, jalaban a los niños y mujeres, no les importaba si me lastimaban una mano, porque querían que les dijéramos dónde estaba Lucio Cabañas”», relata.

Narra que cuando su hermana menor nació, llegaron los soldados y se llevaron a los campesinos y tres días les daban una ‘calentadita’ (golpes y tortura); al cuarto día, llevaron a su padre junto con otros doce, a un cerro y los hicieron cavar su tumba. «Contaba mi papá que los hicieron cavar su tumba, y que el comandante al frente llevaba una daga y con eso los mataba por la espalda, y hacía que los fueran enterrando, uno a uno, pero que ya al llegar el turno de mi padre, él corrió y se tiró del risco, cinco metros abajo y que le llovían balas y balas, pero se replegó al risco», recuerda.

Prosigue: «Luego llegaron los soldados a Corrales y sacaron a mi madre, para que les dijera dónde estaba mi padre, y gritando, y mi madre con lágrimas en los ojos les dijo que no sabía, y que unas niñas le salieron al frente al comandante y le preguntaban: “¡¿Dónde está nuestro papá?! ¡¿Dónde está nuestro papito?!”. Pero el soldado se negaba a decirles, ya hasta que las niñas se agacharon y le besaron los pies al comandante, éste les dijo: “Su papá está muerto”. Mi madre pensó que ya había muerto también mi padre. Pero no. Tres días después apareció; dijo que no tomó agua hasta el tercer día», narra Esmeralda.

Insiste en que las actuales pugnas son por los recursos naturales de la zona. En la última década, se ha dado una serie indiscriminada de concesiones a mineras extranjeras, principalmente chinas y canadienses.

«Yo creo que la solución a todo que puede dar el abuelo (López Obrador) es que maten uno por uno a esos delincuentes, que los cacen, pero no la Guardia Nacional o la Policía Estatal; ésos son poquitos, sino el Ejército y la Marina, porque a ésos sí les temen los malos», asegura Esmeralda.

 

 

Una tregua invisible

 

El 14 de abril, el vocero de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), Víctor Espino Cortés, declaró al diario El Sur que se dio una tregua entre las comunidades de la parte oriente de Petatlán y el grupo que provoca la violencia, del agente criminal apodado El Ruso.

Sin embargo, los enfrentamientos se siguieron dando; en ese mes se viralizó un video de la comunidad Las Conchitas, Coyuca de Catalán, donde niños menores de edad pedían auxilio ante el hostigamiento de los grupos criminales, además de un video difundido en WhatsApp, donde una mujer lloraba pidiendo ayuda, porque en El Durazno habían asesinado a su primo y los tenían acorralados.

Para don José, que por razones de seguridad se cambia el nombre, no sabe de ninguna tregua; al contrario, supo de un ataque armado a la comunidad de El Camarón, del municipio de Petatlán.

A finales de 2018, cuando comenzó el gobierno de López Obrador, pobladores de las comunidades de la Costa Grande y Tierra Caliente, como Santa Rosa de Lima, Coyuquilla Norte, Papanoa, El Mameyal, El Camarón, El Durazno y La Morena, entre otras, se unieron y se adhirieron a la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) para luchar contra la violencia.

Pero el gobierno de Guerrero, que encabeza Héctor Astudillo Flores, los desarmó en 2019, con el compromiso de que habría mayor vigilancia del Ejército, retenes en El Camalote, municipio de Petatlán, el cambio de mandos del 27 Batallón de Infantería con sede en la cabecera de Petatlán, así como apoyo económico y jurídico a las víctimas de desplazamiento forzado.

Al final, nada de esto se cumplió.

Pese a que el gobierno federal también sabe de estos, nada se ha avanzado, y ya se sumaron a la lista las exigencias de trescientas familias desplazadas del municipio de San Miguel Totolapan, que desde hace siete años viven en Tecpan de Galeana.

La deuda con los desplazados guerrerenses crece cada día, y la violencia de los grupos delictivos se extiende a municipios costeros como Vallecitos de Zaragoza, municipio de Zihuatanejo, de donde en 2019 tuvieron que irse más de mil personas, un éxodo mayúsculo en una zona que el alcalde Jorge Sánchez Allec y el gobernador Astudillo, recién acaban de declarar «destino seguro para viajar».

En 2019, solo había allí diez personas; los ranchos cultivos y animales quedaron abandonados, a causa de los carteles criminales. Actualmente, algunos pobladores regresaron y aumentó la población a casi cien personas, cuando en su momento más próspero había 2800 habitantes.




La Laguna. Pueblo desierto.
[Foto: Hercilia Castro]

Héctor Astudillo. Argumento falaz.

Del 12 al 18 de julio de 2021 al

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